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Historia de lamas en en el contexto amazónico
 

Es una fiesta religiosa pagana antigua, impuesta por los españoles, celebrada actualmente entre los meses de enero, febrero y algunas veces en marzo de todos los años, tanto por mestizos e indígenas. Fue impuesta por los conquistadores con la finalidad de adormecer, justificar y extender su dominio sobre los conquistadores, teniendo a los misioneros como aliados en propangadizarla. La difusión de esta expresión religiosa de procedencia europea se remonta a la época colonial, la misma que se entrelazó con el trasfondo religioso autóctono común de la Amazonía , por los que se explica la gran uniformidad religiosa en una región tan inmensa que es la selva.

Jaime Regan al referirse a los carnavales en la selva, dice: “Para los pobladores antiguos, el Carnaval es la época en que los demonios andan libres, por eso se disfrazan de diablos para la fiesta. Lo más típico sin embargo es la umsha. Se adorna un árbol o un palo de palmera con diversos objetos, comidas y banderines. Al danzar alrededor del árbol, se va cortando hasta que se caiga y se recogen los artículos que estaban colgados. El último en cortar antes de la caída tiene que organizar la Fiesta para el año siguiente. También juegan echándose agua, pintura. Barro. Etc.

El carnaval se remonta a los ritos precristianos europeos, llegó a América con el conjunto de fiestas populares de los cristianos y se ubica en el calendario litúrgico católico como la antítesis del Miércoles de Ceniza y la Cuaresma. Por medio de un contraste, simbólicamente se resalta el carácter de penitencia de la Cuaresma.

El juego simbólico representa la negación de las normas ordinarias de las relaciones sociales, sobre todo entre varones y mujeres. Las reglas de la sociedad se reafirman por medio del contraste con lo opuesto. (45)

Los carnavales es una fiesta popular pagana, que se juega especialmente los domingos, a través de pandillas, bailables de disfrazados, quiénes en comparsa recorren las calles del pueblo, acompañados por una banda típica y por una muchedumbre de acompañantes entre chicos y grandes, quienes portando globos, baldes y lanza chorros con agua, provocativamente mojan a todas las personas que encuentran a su paso. Se ha generalizado en la actualidad el uso de todo tipo de liquido para el juego, sean pinturas, aceite quemado, anilina, y hasta cocha (agua de lluvia estancada) y también utilizan betún, grasa, etc., lo que desdice y desnaturaliza su esencia festiva decente. Las comparsas de disfrazados están acompañados del Carnavalón (jocoso personaje gordiflón de más de dos metros de altura, que solitariamente baila haciendo piruetas) y de la Vaca Loca (representación de una vaca haciendo ademán de cornear a los grupos de personas que lo observan, baila contorneándose al son de la música), personajes que dan una peculiaridad a esta fiesta tradicional lamista.

Hay personas que desinteresadamente y con el propósito de divertir a la gente del pueblo se encarga de formar comparsas de disfrazados y pandillas, los que salen todos los domingos por las tardes a divertir a los transeúntes. Para su día central martes de carnaval, (un día antes de Ceniza) todas las comparsas de pandilla se juntan, de preferencia en una esquina de la plaza de armas, donde alrededor de una musa todos los bailarines danzan con una hacha en la mano y paulatinamente van cortando la misma y van pasándose entre parejas, hasta que uno de ellos acabe con derribarlo, siendo éste el encargado de colocar una musa el próximo año. Los niños que están pendientes de la caída de musa, la misma que es adornada con regalos, tortillas, serpentinas, etc., se abalanzan cuando está en el suelo, y tratan de coger algunos de los adornos, armándose un trifulca.

(45) REGAN, Jaime Hacia la tierra sin Mal – Estudio de la Religión del Pueblo en la Amazonía , CETA, Torno 2, Iquitos 1983, p. 100.

El día central en horas de la mañana, un grupo de entusiastas carnavaleros se juntan para ir a cortar un árbol que servirá de musa generalmente es un cetico o una bolaina, que luego de derribarlo, es trasladado en hombros y al compás de la música de una banda típica que acompaña desde temprano a los fiesteros. Llegado a la ciudad, la musa es adornada y cuando está lista, cavan un hueco y la hacen parar con la ayuda de todos y colgando una soga para ayudar a derribarla. Esta actividad es ejecutada en horas de la mañana y quedar listo al mediodía.

La población nativa del barrio Wayku también celebran los carnavales en forma muy peculiar, puesto que cada año, los pasantes llamados cabezones son responsables de organizar la fiesta en todo su contexto, apoyado por sus ayudantes. Cada cabezón está obligado a pasar la fiesta en retribución de haber recibido la misma el año anterior. Este al recibir la fiesta lo hace junto al voto (conjunto de bandejas conteniendo tortillas, presas de gallina, etc., acompañados de tinajas con chichas de maíz) y para comprometer la ayuda familiar y amical, hace probar una porción de las mismas a cada uno de ellos y estos están obligados a proporcionar algunos productos en señal de ayuda productos como plátano, maíz, yuca, almidón, aves de corral, etc., al cabezón, y poco a poco el grupo se hace muy numeroso y al son de una banda típica todos los preparativos son realizados sin contratiempos, con mucha algarabía; muelen maíz, preparan chicha y masato, sacrifican gallinas y chanchos, acarrean agua, leña, etc. Faltando pocos días para la fecha Central, se inicia el afaneo con la preparación del voto, que consiste en hacer las tortillas y asarlos en los hornos de vecinos contiguos, siempre al son del banda de música. Por las noches se realizan las fiestas bailables hasta las últimas horas de la mañana. El día central grupos de jóvenes llegaban hasta la plaza de Armas de la ciudad portando pates y algunos tazones y con esos objetos recurrían hacia bidones con agua y anilina que empleados de la Municipalidad de Lamas depositaban en alguna esquina de la plaza donde recogían ese líquido y mojaban a todos los transeúntes y mirones de los alrededores. El agua con añilina es un líquido que mancha los vestidos y la fachada de las casas vecinas. Esta tradición de jugar con anilina es desde tiempos lejanos, donde los que juegan con este líquido se bañan entre mujeres y hombres y sin respetar persona alguna. Esta acción es al mediodía, y se complementaba cuando grupos de pandillas llegaban hasta la octava cuadra del Jr. San Martín (Plaza de Armas) donde hacían un alto en su recorrido y bailaban cumbias, marineras, etc. Esta acción se llama reunión. En la actualidad esta actividad es realizada en el Wuayku. Por la tarde entregan el voto a los nuevos cabezones que tendrán la responsabilidad de celebrar la fiesta el siguiente año de la misma forma y con la algarabía de siempre. Después de entregar el voto los bailarines recorren las calles bañándose con agua, ensuciándose y ensuciando a todo individuó que encuentre a su paso, finalizando la misma en casa del cabezón.

Muchas veces la historia es injusta al no reconocer y valorar el esfuerzo de quienes en forma altuista y de buen gusto han contribuido a mantener latente la fiesta de carnavales, organizando una de las actividades mas representativas y jocosas de ésta: los disfrazados o “chivos”. Como un gesto de gratitud y reconocimiento a las personas que en su espacio – tiempo se dedicaron y dedican a cambio de nada y por simple afición a difundir los carnavales en la faceta de los disfrazados., citaremos el nombre de ellos en forma cronológica: en la década del 30 al 40 del siglo pasado tomando la posta de esta actividad surge don Telésforo Ramírez, cuyo centro de su accionar fue la parte sur del barrio de Ancoallo. Luego asume el profesor Abraham Ramírez Hernández. Hombre conachón, alegre y refinado que cada domingo durante esta festividad sacaba disfrazados que recorrían las calles bailando y haciendo piruetas divirtiendo a la gente, culminando su compromiso en 1947, A partir del 1948, unos de los organizadores, don Juan Díaz Pinedo, de apariencia sería, tranquilo, introvertido pero de gran corazón por mantener esta costumbre de su pueblo. Inventó un nuevo disfraz llamándolo “ el Infiel”, que era un personaje semidesnudo portando un arco y una flecha con adornos de pluma en la cabeza. Su labor como tal culminó en 1956 por cambio de residencia.

Llenando este vacío y circunstancialmente aparece un personaje folklórico muy estimado por la juventud de ese entonces, don Manuel Vela Del Castillo, quien asume la dirección y organización de los disfrazados y impone dos personajes: “El CARNAVALON” gracioso personaje gordiflón de casi tres metros de altura que al son de la música baila solitariamente pavoneándose y contorneándose, delante de la gente que se acerca a verlo bailar y la “VACA LOCA” que simboliza a una vaca que salió de su pasto o corral y al encontrarse delante una multitud no sabe que hacer, corre de un lado a otro buscando una salida y por esta forma peculiar de estar, recibe este nombre, Esta baila simulando cornear a la gente que sigue o a los mirones y esta presentado por dos personas que fungen de vaca, ataviados con una máscara de vaca una tela roja que hace de piel y su respectivo rabo. Junto al carnavalón forman una pareja que es la atracción de las personas que siguen de cerca esta fiesta. Don “Mañuco” como se le llamaba amigablemente era ayudado en los ajetreos de la organización y realización por los hermanos Alberto Flores Shupingahua y luis Villacorta Shupingahua, el popular “Lucho Tumbo”, quienes durante el recorrido de los disfrazados por las calles de la ciudad, portaban baldes con chicha y jarras con aguardiente para invitar a sus conocidos. Trascurridos los años, la edad y la engermedad para que continuasen otros.

Trifilio Rengifo Sandoval asume el compromiso de continuar organizando los disfrazados, haciéndolo con mucho entusiasmo dedicación y vocación, por lo que incrementa el número de participantes, puesto que incorpora nuevos matices en máscaras y vestimentas, siendo el que comanda al grupo todos los domingos carnavales hasta 1976.

Al fallecer éste, asume la posta Francisco Rengifo Sandoval, hermano del finado, quien de infaltable disfrazado, con ímpetu de joven decide continuar divirtiendo a la gente pero desde otra fase, el de organizador, Es así que en 1968, teniendo como lugar de reunión la casa de su papá, sitio en la 9na Cdra. Del Jirón 16 de octubre, un domingo de enero, en atención a una promesa, saca los disfrazados, que en grupo numeroso de participantes salen a las calles a pandillear y en su recorrido, danzaban en las viviendas de los vecinos que voluntariamente cedían para eso, y por este desprendimiento, los organizadores decían “vamos a la gollería”, en alusión a que todos encontraban gratuitamente. Pero antes de recorrer los diferentes barrios, tenían la costumbre de visitar la casa de don Miguel Vela Del Castillo (Don Mañuco) para sacar al “Carnavalón” y la “Vaca Loca”, que era la atracción de la gente. Asimismo, el personaje principal del grupo era el “CHIVO” o “CAPORAL”, que comandaba a todos, y es recordado por salir siempre como tal Edilberto Alvarado Guzmán (Edisho), hoy caminando con muletas, El organizador por espacio de 12 años y en cumplimiento a su promesa, años tras años fiel a su compromiso de divertir a la gente, culminó su tarea en 1980.

Miguel Angel Meléndez Mesía, mas conocido como “Tunchi Loco” es el que asume la responsabilidad de organizar y sacar los disfrazados en 1981, por encargo verbal del antecesor, para cual recibe todos los uniformes y las máscaras y con ello volvió organizarlo. Ante esta Situación, surge Enario Reátegui Soria, joven empleado municipal de gran fervor festivo y asume la responsabilidad de continuar sacando disfrazados, siendo en la actualidad 38 participantes, dentro de ellos 2 chivos, uno mayor y otro menor, pagando cada uno la suma de S/. 3.00, lo que sirve para financiar la banda de música típica que los acompañan toda la tarde de cada domingo. Así también, desde hace pocos años atrás, el prof. Rubén López Hidalgo con gran entusiasmo y entrega, logra incursionar en la tarea de organizar los disfrazados, siendo mérito suyo el de incentivar la participación de niños, la cual hasta la fecha tiene mucha acogida en la población: y Rafael López Sanchez, entusiasta promotor del folklore, desde el populoso barrio Suchiche saca disfrazados todos los domingos de carnavales y es acompañado por cantidad de chicos y jóvenes que bañan a diestra y siniestra con agua y otros elementos ensuciando a los que encuentran a su paso.

Esta popular festividad culmina al siguiente domingo del martes carnaval con el ENTIERRO DEL CARNAVALON, que era una singular ceremonia, que cargado en su ataúd de bambú y recubierto de tela negra era sacado de la casa del “Tio Mañuco” en hombros por sus seguidores y éste estaba acompañado de la viuda y su respectivo nieto, quienes llorando como plañideras acompañaban al féretro y al son de un bombo, y por ende por la multitud de sus seguidores. En el trayecto se acoplaban otras personas y culminando la ceremonia en la parte este del campo San Martín, donde el ataúd era arrojado hacia el fondo de un barranco. Antes de ser arrojado el pregonero leía en voz alta el TESTAMENTO del Carnavalón, donde se escuchaba (escucha) sátiras, deseos y sandeces referidas principalmente al accionar de las autoridades y personas visibles de la localidad. En la actualidad todavía se conserva con cierta similitud esta graciosa y peculiar festividad, la misma que es esperada por la población, para reír y pasar una tarde feliz, durante el recorrido, varias personas invitan a beber aguardiente a los seguidores y se escucha el llanto lastimero de la viuda y el nieto. Es importante manifestar que han jugando papel importante de viudas don Alfonso Pandero, don Humberto Ríos Sánchez, don Melanio Lozano, don José Almenazar Chanzaza Coral (Almeco) y en la actualidad el popular Juan López Villanueva (“Juan Bola”). Previo al entierro organizan el velatorio donde los concurrentes toman café y upe con pan, aguardiente etc.

La fecha del entierro ha variado. Desde 1982 año en que la Municipalidad de Lamas implantó la SEMANA TURISTICA , desapareció la entrega del tradicional voto.

Es encomiable la tarea que realiza algunas personas en la actualidad el de organizar las pandillas carnavalescas, citando entre ellos a don Redil Arbildo Lozano. Quien año tras año viene incentivando los carnavales a través de las infaltables pandillas que corren las calles de la ciuad; también merece reconocimiento la sra. Leyli Ríos de Ruiz, con residencia en Lima, quien desde esa ciudad viene con su familia a organizar y pasar los carnavales ceremonialmente, es decir, víspera de la fecha central organiza baile social gratuito, invita tragos cortos, planta musas, etc. También debemos reconocer el espíritu festivo de algunos moradores del barrio Calvario quienes también con entusiasmo han decidido mantener esta tradición festiva con voto musa, destacando Ramiro Pinedo Villanueva y su Sra. Aurora García Tello.

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